29 de junio de 2014
Ella se mira al espejo y ve un precipicio, tiene el vicio inconfesable de odiar su cuerpo, siente que su pecho va a estallar, que sus lagrimales van a estallar, que todo su mundo va a estallar, tiene un grito atrapado en la garganta que no le deja gritar, una mirada preciosa en los ojos oculta debajo de una mentira que le ha hecho creer ésta mierda de sociedad, nadie la entiende, ella solo quiere ser una niña bonita, mirarse y no ver un desastre hecho cuerpo, quiere un cuerpo de revista, ser la artista, la musa, la excusa de alguien para retratarla en un lienzo, y entonces, entonces poco a poco se va convirtiendo en hueso, se vende por un beso, empieza a ser eso que tú le obligaste a ser, le empiezan a fallar las fuerzas porque piensa que ella no es una niña valiente, porque su cabeza solo le miente. Ella no sabe que su risa es mi música preferida, que sus ojos son como dos soles, y que vendería mi pecho por volver a verla como antes, que quiero recuperar a esa niña que regalaba abrazos, que no eran retazos de lo que ésta sociedad nos ha querido vender, esa niña con su sonrisa risueña, que soñaba con volar y jugaba a ser princesa, esa niña que tan joven y tan bonita, joder... cuantísima primavera tienes por dentro, ¿Qué hay que hacer para cerrarte los ojos y te mires adentro y te olvides del mundo, de las personas que te llevaron a ésta sepultura? Dime, ¿qué hay que hacer para acabar con ésta mierda que te está consumiendo? Cielo, ya sabes que yo nunca miento, y solo un imbécil no te miraría como una flor que floreciendo fue, es y será siempre la más bonita.
15 de junio de 2014
Me gustaría poder dejar de expresar mi pasado, de afirmar negaciones y abandonar los juegos de palabras. Si pudiese, créeme que dejaría de escribir, porque cada día se convierte en una cadena que desangra mis ventrículos y me obliga a recordarte sonriendo, riéndote a carcajadas después de decir una tontería de las mías, y luego las repetías, y qué bien sonaban en tu boca. No te puedes imaginar los bonitas que quedan las palabras cuando están impresas en tus labios. Echo de menos acosarte a todas horas con tonterías que no tenían sentido hasta que nosotros se lo buscamos, y me he quedado con unas ganas increíbles de decirte que eres un torpe declarándote, al sol, al cielo, a las estrellas y la luna, porque nadie más ha sido capaz de conquistarte. Debería de haberte avisado de que tres canciones llevan tu nombre, y las margaritas huyen de mi porque las desvisto preguntándome si me quieres o no. Culpo a la suerte de que hoy no estés contándome como te ha ido el día, y de que mañana no pueda contar contigo en el mismo sitio de siempre, ni abrazarte con las ganas que manifiestan mis ilusiones, y hoy solo espero que un día cualquiera preguntes por mí y te digan: “está más guapa que nunca, por fin le dio la espalda al miedo”, y yo con una sonrisa sepa contarte que te escribí tanto que las palabras se convirtieron en tus pestañas, y las utilizaba para pedir deseos, que a pesar de que las estaciones pasaban rápido sobrevivía a la ausencia de tus ojos, y por eso lo llamamos morir de amor, porque no termina de matar, porque me he convertido en guerrera de la más cruel batalla, aquella en la que se combate con tus labios y salgo ilesa, porque ojalá, mi vida, me hubieses matado... a besos.
Me han dicho que tengo que olvidarte, pero seamos realistas y pongamos los pies en el suelo de tu cuarto, que a medias no me puedes dejar y tienes que escuchar éste poema. Mira que vuelo de faldas te llevas entre piernas, que me haces querer ser pájaro para volar entre cada pliegue; yo, que siempre tuve vértigo y fui una escéptica en eso de la magia, pero qué truco cuando bailas... Parece que estemos escribiendo rayuela, y yo sea ese joven argentino y tu seas la maga que me hace obsesionarme contigo. Te miro, y te juro que entre hoja y hoja se te descubre una sonrisa preciosa. Y quien habla de páginas habla de labios, porque quien habla de buenas historias, habla de bocas. Dime que recuerdas aquella vez que me intentaste hacer entender que el amor es arriesgarte a coger un tren y que no te lleve a ninguna parte. Me dijiste que me tirase a las vías, y yo nunca supe si era en el sentido metafórico o si realmente lo decías en serio. Luego entendí que te referías a esas chicas que conocías cuando era de noche, y bailabas entre copas y piernas y labios que te hacían creer que eras libre en sus camas, cuando realmente estabas cosiendo una soga a tu cuello con sus sábanas. Te ofrecía cielo y estrellas en polvo que respirar, y estrellaba versos y besos como si nada mientras yo no podía dejar tu cuerpo. Y entre sonrisas heladas y papel fino me decías “Qué hace una chica como tú en un sitio cómo éste.” y yo me reía, y susurraba, “Qué hace alguien como tú entre unas piernas como éstas.”. Esa misma mañana te fuiste, como sueles hacer, como harás hasta que encuentres a alguien que sea tan desastre y adicto a los errores como eres tú. Fue el día que el mundo se derrumbó y tu me dijiste sonriendo que aquello no eran ruinas, sino que el mundo se había rendido a mis pies. Fue el día que me di cuenta que claro que el mundo sigue ahora que no estás tú, pero ahora no sé quien lo hace girar si no eres tú. Fue el día que te escribí ésto, absurdo y sin sentido porque el sentido a todo se lo dabas tú. Lo siento por recurrir a tu salvavidas, pero quería decirte que te echo de menos, que dejo el mundo a tus pies. A los de los corazones rotos, que cómo se vive así, que a mi ésto me duele. Y dice Sabina que tardó el olvidar 500 noches, pues a mí, apúntame 501.
Estaba loca, loca de remate, y era guapa, guapa de cojones, y conocía la luna y bailaba frente al espejo, y salía y bebía y no se acordaba de nada al día siguiente.
Estaba rota, tanto como un trapo. Y era dura, dura de roer. Y se ponía hasta el culo, y lloraba, y no se acordaba de nada al día siguiente. Dormía poco y tenía las ojeras más preciosas que habían ignorado jamás. Amaba, era capaz de amar por encima de cualquier boca despeinada, de cualquier basura literaria, era jodidamente perfecta. Y su único defecto era él. Sospecho que venía de otro mundo, por eso de que nadie había logrado entenderla nunca. Aunque siempre era la que más gritaba, y que era inmortal, por eso de sus infinitas pecas, y que le tenía calado, y que sabía cosas sobre él que nadie sabría jamás, y era la chica con la que desearíais pasar el resto de vuestra vida, era la chica diez, y cada vez que te la encontrabas por ahí te decía que no se acordaría de nada al día siguiente, y aún así, te irías a vivir con su olvido todos los días del resto de tu vida.
Estaba rota, tanto como un trapo. Y era dura, dura de roer. Y se ponía hasta el culo, y lloraba, y no se acordaba de nada al día siguiente. Dormía poco y tenía las ojeras más preciosas que habían ignorado jamás. Amaba, era capaz de amar por encima de cualquier boca despeinada, de cualquier basura literaria, era jodidamente perfecta. Y su único defecto era él. Sospecho que venía de otro mundo, por eso de que nadie había logrado entenderla nunca. Aunque siempre era la que más gritaba, y que era inmortal, por eso de sus infinitas pecas, y que le tenía calado, y que sabía cosas sobre él que nadie sabría jamás, y era la chica con la que desearíais pasar el resto de vuestra vida, era la chica diez, y cada vez que te la encontrabas por ahí te decía que no se acordaría de nada al día siguiente, y aún así, te irías a vivir con su olvido todos los días del resto de tu vida.
Sonríe(me)
Ven, mira lo que traigo aquí, es un escrito como tantos que en realidad no dicen nada, pero que de algún modo cuenta todo lo que llevas dentro, todo lo que tienes ahí atrapado y que casi no te deja respirar cuando las fuerzas se quedan en alguna otra parte. Mira, yo no tengo ni idea de escribir, y mucho menos soy alguien para juzgarte, pero creo que no deberías llorar más, porque no te lo mereces, porque hace ya tanto tiempo que juegas a sonreír en otras bocas que has olvidado como era tu propia risa. Deberías de olvidarte de hacer sonreír a los demás, y empezar a darte cuenta de que el resto solo sonreirá si tu lo haces, y claro que las cosas podrían ir mejor, claro que podría haber más amor, que yo te entiendo, yo también me he equivocado y aquí sigo... sé lo que es estar jodido por no ser el motivo de su palpitar, también sé qué es buscar abrazos en personas que no los darán tan bien como quien pagarías porque te los diese, y sé lo que es buscar una mano que entrelazar cuando los termómetros bajan bajo cero, que yo te entiendo, y creo que sabría descifrar sin conocerte esos ojitos de pena que traes algunas mañanas, ¿sabes? Creo que deberías cerrar los ojos y ponerte tu canción, porque nadie baila como tú tu canción favorita. Al fin y al cabo, ¿para qué existen las canciones si no es para creer que fueron escritas para nosotros? Y entiende que la vida es muy, pero que muy puta, pero que a veces incluso ella se siente sola.Así que levántate y comprende que no somos el animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Somos el animal que nos enamoramos de esa puta jodida piedra, y por eso todo. Que no te mereces tanto daño, así que levántate y sonríe, escúchame, sonríe.
Mi cabeza ha olvidado el calendario, la lógica y el abecedario si no son las letras que componen algo que te nombre.
Quiero que nos busquemos a besos y mordiscos, que la distancia se mida en piel contra piel.
Quiero pecados compartidos, cicatrices que fueron heridas y han sido curadas con saliva, quiero llevarte tatuado en mi cuello y que mi clavícula pida a gritos uno más de tus besos...
Y ahogarme entre toda esa mierda que algunos llaman amor.
Necesito quedarme sin oxígeno debajo de una almohada que no sea la mía, leer el puto horóscopo y reírme de la mierda de constelaciones por estar pensando en tus lunares. Que me llamen tuya, porque es impensable que sea de alguien más. Escribir y que se mueran de envidia. Quiero, necesito, y espero quedar contigo los días impares y leer el periódico para saber qué ocurre fuera de nuestro mundo, regalarte un billete de ida para que nunca vuelvas a irte, y decirte en un mensaje que te quiero, aunque estés en el mismo sofá antes de que me calles de la forma más bonita que sepas.
Quiero que nos busquemos a besos y mordiscos, que la distancia se mida en piel contra piel.
Quiero pecados compartidos, cicatrices que fueron heridas y han sido curadas con saliva, quiero llevarte tatuado en mi cuello y que mi clavícula pida a gritos uno más de tus besos...
Y ahogarme entre toda esa mierda que algunos llaman amor.
Necesito quedarme sin oxígeno debajo de una almohada que no sea la mía, leer el puto horóscopo y reírme de la mierda de constelaciones por estar pensando en tus lunares. Que me llamen tuya, porque es impensable que sea de alguien más. Escribir y que se mueran de envidia. Quiero, necesito, y espero quedar contigo los días impares y leer el periódico para saber qué ocurre fuera de nuestro mundo, regalarte un billete de ida para que nunca vuelvas a irte, y decirte en un mensaje que te quiero, aunque estés en el mismo sofá antes de que me calles de la forma más bonita que sepas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






