18 de noviembre de 2016

Cómo le explicas a la vida
que ya no puedes recibir más golpes. 
Cómo le dices a quien quieres
que te ha fallado
y que la confianza no volverá a ser la de antes. 
Cómo enseñas a un niño a ser fuerte, 
a enfrentarse a la muerte
que supone vivir en ruinas. 
Ojalá alguien me dijese cómo hacer amanecer a una vida
en la que siempre es de noche. 
Caer, 
curarse, 
recaer. 
El ciclo del que lo pierde todo, 
y lucha siempre por nada. 
Antes creía en el poder de un abrazo, 
en amar un retazo de corazón hasta quedarme dormida. 
Antes creía que es posible cambiar, 
e irte sin tener que decir adiós. 
A Dios le he llegado a rezar por miedo a una despedida
y le he pedido una vida con menos baches que tragar. 
He visto llorar a los que quería
hasta dolerme a mí mis propios lagrimales.
Cómo te acostumbras al desastre
y admites que nunca tendrás lo que deseaste. 
Mira, 
me anestesiaste con mentiras, 
y ahora sólo quedan tiras 
de los lazos que nos unían. 
<<Revitaliza. 
O te volverás loca>>.

<<cómo dejar de querer y aprender a perder
todo lo que tenías>>.
<<Hay corazones con tanto daño, que se convierten en agujeros negros en el pecho. Como el tuyo. Pero me da igual que lo tengas totalmente roto y lleno de tiritas, al fin y al cabo, todos los corazones tienen heridas. 
Sé que costará, que las piezas tardarán en encajar, que habrá días en que el dolor de los recuerdos sea tan grande que te morirás de ganas de volver a lanzarlo al suelo. 
Pero ahí estaré yo, para volver a recogerlo. Aunque sean mil trozos.>>