En éste momento lo único que necesita es que la mires a los ojos, y que no hagan falta palabras para ordenar todos los pensamientos que pasan por su cabeza desde que le dijiste que no podías continuar con ésto, que estés ahí, y aunque el miedo a correr te pueda echar para atrás, las ganas de seguir te impulsen a probar.
Quiere oírte decir que no te importa equivocarte, que el conocerla te ha hecho aprender a elegir, que las generalizaciones no son promesas y que ves en ella algo que jamás verás en ningún otro lugar... que serás su provocación, y su risa de tardes de café, y que en ocasiones, aunque reboses de amor por parte de otras personas que forman parte de su vida, siempre necesitas el que ella te da...
4 de octubre de 2014
La observaba en los momentos más simples y en los detalles más pequeños- cuando leía, cuando tomaba el café, cuando se lavaba los dientes e incluso cuando dormía.- y se quedaba sin aliento. Porque justo en ese momento era cuando se daba cuenta de que no hacía falta un telescopio de un millón de euros para presenciar la belleza aplastante del universo.
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