11 de mayo de 2014

Y yo siempre decía que lo bonito en mi vida dura poco, ¿sabéis? Esa no fue la única vez que esperé que me dijese que si, que sería capaz de arriesgarlo todo conmigo, aunque la diferencia está en que en ése momento creía que llegaría ése día, que sería capaz de dejarlo todo. Recuerdo que cuando se enfadaba y amenazaba con irse, me podía pasar horas mirando el teléfono deseando que por una puta vez sonara y fuese él. Todavía hay noches que lo espero, pero eso nunca pasa. Sé que no me va a llamar diciéndome que me echa de menos ni diciendo que tiene ganas de verme únicamente a mí. Sé que no voy a oírle decir que quiere intentarlo todo conmigo, sin importar las consecuencias porque lo arriesgaría todo una y las mil veces que hiciese falta con tal de tenerme a mí. No sabéis lo jodido que es esperar algo que sabes que no va a llegar pero es que, a veces, el corazón es tan tonto que sigue manteniendo la esperanza de que en cualquier momento, a cualquier hora, llamará y ya no sé cómo explicarle que no va a volver. Que ya no voy a tenerle, que no me sirve de nada quererle. 

4 de mayo de 2014

Tampoco elegí tu risa, ni que me mires así... No he elegido tampoco necesitar tus abrazos, ni necesitarte a ti. Ni siquiera de suspirar solamente por y para ti. Tampoco elegí el día, ni el mes en que apareciste. Ni que aparecieras por casualidad, ni siquiera elegí pensar en ti cada instante desde ese día.
Pero quiero que sepas algo... si pudiese haberlo elegido... te hubiese elegido a ti, que no te quepa la menor duda. 

Que no hay monstruos en el armario, ni los reyes te vigilan para ver todo lo malo que haces. Sé que los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos. Créeme, que he aprendido que los conciertos están para dejarse los pies, y la voz. Que los besos a escondidas saben mejor. Que un baño de agua fría a veces sienta tan bien como uno de agua caliente. Que el mundo está plagado de personas agradables, y a la vez, de personas que no merecen ser llamadas personas. Ahora sé que no hay calcetines para el pie izquierdo, ni para el pie derecho. Que los tacones a las cuatro de la mañana en una fiesta, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas. 
Y lo más importante, sé que de siete días a la semana, yo te quiero ocho. 

3 de mayo de 2014

Que si tu no estás nada puede salir bien, ¿sabes? Dicen que nada es para siempre, que todo se termina rompiendo, y que ya no hay vuelta atrás, pues yo creo que no, que esa gente no tiene ni idea de lo que es tenerte, de lo que se siente cuando estás ahí. Mentiría si dijera que nunca nos hemos enfadado, o que nunca nos hemos distanciado, pero gracias a eso me he dado cuenta de que cada día te necesito más, que me moriría si te pierdo... Y es que ahora me doy cuenta de que te debo más que a nadie, porque cuando nadie estaba conmigo, tú si lo estabas


Decir adiós queriendo decir hola, ver los "no" positivamente, saber que un te quiero guarda mil significados. pensar que un hasta siempre puede ser un hasta luego, darse cuenta de que todos los secretos se acaban convirtiendo en promesa. Un brindis por esas personas que dicen "no te voy a olvidar" y al mes siguiente, ya eres historia.

2 de mayo de 2014

"Vale, tienes razón... Me dislocas, me mueves, me paralizas. Me estrujas mi órgano más vital, y haces que sea la jodida reina de las ruinas. Lo admito, pero ésto se me viene demasiado grande ¿sabes? y a mi nunca me han enseñado a vivir con algo que me queda tres tallas de más. Por eso improviso, y por eso echo por tierra todo lo que digo, porque tengo miedo a estar destinada al fracaso... Siempre me enseñaron a estar callada, porque 'siempre serás esclavo de tus palabras, pero dueño de tus silencios...', por eso me callo y te sonrío, y ya está... Porque las mejores cosas no se dicen, se demuestran. Es siempre igual, se siente pero no se dice, y se mira pero no se toca. Así que sé de sobra que ningún proyecto de vida con éxito ha salido de un plan con sentido, pero quiero que sepas una cosa, yo siempre, siempre, siempre... estuve dispuesta a todo, hasta que te conocí."
Y no, antes de que preguntes, no lo sé. Solo sé que me sonríes y sonrío yo, como una autómata, como si tu sonrisa arrastrara a la mía a través de un hilo invisible... Sé que me gusta tu boca, que te abrazaría al menos 500 veces al día, que me alegro cuando sé que te voy a ver y que los días son mucho mejor si acabo las tardes contigo... Sé que te recuerdo a menudo, demasiado a menudo, quizás... Que me encantaría saber qué piensas de mi, que cuando me preguntas '¿Qué tal?' te diría 'Bien, con ganas de ti...'

Nosotras presumimos de lo fuertes que somos, de que nunca nos harán daño o de que él está loco por nosotras. Resumiendo, que controlamos la situación.
Y la realidad es, aunque sea triste, que todas, sin excepción, cuando le vemos aparecer perdemos la razón, la fuerza, hasta las bragas.
Ahí está entonces el problema...
Y ahora, podría decir que no es perfecto, ni el mejor, ni el más bueno en ésto o en lo otro, ni que es único, pero para mí si que lo es. Y mientras sea para mí, el resto me da igual. 
Tengo miedo de querer a alguien y que no me quiera. Tengo miedo de que me quiera y no quererlo. Tengo miedo de no estar a la altura y tengo miedo de que no esté a la altura. Tengo miedo de echar de menos a alguien y tengo miedo de estar toda la vida sin echarlo de menos. Tengo miedo de que se me escape el hombre de mi vida por estar mirando al gilipollas de turno. Tengo miedo de que me vuelvan a decir "te quiero" y se estén riendo de mí, y tengo miedo a escuchar un "Te quiero" sincero y no poder creérmelo. 
Que vinieran con fecha de caducidad, como los yogures, así sabríamos de antemano cual es la fecha del final y no perderíamos el tiempo en inseguridades, sospechas ni discusiones. Nos dedicaríamos a disfrutar cada momento hasta la última décima de segundo. Aunque, si lo piensas, lo bueno de no tener fecha de caducidad es que nos permite seguir soñando con que, ésta vez sí, ese yogur pueda conservarse para siempre. 

1 de mayo de 2014

Vale, sí. Puede que sea la persona más cagada de éste mundo en todo lo referido a 'sentir', que me tiemblan las piernas de solo pensar en llegar a depender de alguien, o en que alguien dependa de mí, o quizá en imaginar un 'nosotros' el día de mañana, yo qué sé. Y que soy bastante peligrosa en cuanto a los sentimientos. Un día puedo hacerte feliz y al siguiente mandarte a la mierda. Así de fácil. Y puestos a decir también puede que todo ésto me venga grande, que no me vea a la altura, que no me sienta capaz de dar el cien por cien, porque a veces tengo la impresión de que ni yo misma sé lo que siento, sólo sé que nunca antes lo había sentido de ésta forma. Porque has logrado sobrepasar la coraza que llevaba desde hace mucho tiempo, y si te digo la verdad, no contaba con eso. Y aquí me tienes, echándome a temblar cada vez que apareces por esa esquina. Porque me has ido ganando poco a poco. Y eso no lo había conseguido nadie.
Si se trata de confesar confieso que me has ganado, que me tienes y que no hay nada que pueda hacer. Si se trata de confesar, confieso que ésto se me ha ido de las manos, que dependo de ti. Si se trata de confesar no me importa decir que te quiero y que quiero que estés presente el resto de los días en mi vida, que me da igual todo lo que me tenga que arrastrar en ocasiones si al final siempre merece la pena... Nadie lo entiende, pero si se trata de confesar, entonces confieso que te necesito, hoy y siempre.
Hoy más que nunca daría lo que fuera porque estuvieras aquí, con tus míticos abrazos por la espalda y diciendo que todo va a estar bien siempre que tú estés conmigo. Y es que ya puedo estar hundiéndome en la mierda, que pensar en ti siempre me va a sacar una sonrisa. 

Y luego estoy yo, más perdida que una brújula sin polos, sin saber muy bien si llegará un día que hará brillar todos, andando hacia delante porque es lo que me enseñaron. Porque muchas veces me muerde el miedo y tropiezo... Pero te prometo que me voy a partir el pecho por hacerte sonreír siempre que pueda.