Tampoco elegí tu risa, ni que me mires así... No he elegido tampoco necesitar tus abrazos, ni necesitarte a ti. Ni siquiera de suspirar solamente por y para ti. Tampoco elegí el día, ni el mes en que apareciste. Ni que aparecieras por casualidad, ni siquiera elegí pensar en ti cada instante desde ese día.
Pero quiero que sepas algo... si pudiese haberlo elegido... te hubiese elegido a ti, que no te quepa la menor duda.

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