Quítate las dudas,
que tenemos la vida a favor
y quiero pasarme la noche
recitando poemas en tu lengua.
Hoy no me interesa la seguridad
pero me acojona no volver a verte.
Sé que todos necesitamos heridas para estar vivos
pero me he ido ya de tantos sitios, corazón,
que a veces preferiría estar muerto
y alquilarme un piso sin ventanas
en los dos interrogantes de tus ojos.
Te entregué un cuerpo roto de soledad
y me lo devolviste limpio de caricias,
te mostré el catálogo secreto de mis heridas
y me besaste los ojos con tus manos
y justo ahora
que veo las cosas claras si te tengo enfrente,
que tus ojos son los únicos que me salvan de este mundo,
me convertiré en invisible
y me iré para siempre.
Siempre es hoy, todavía,
y lo que dura un paseo por Madrid
contigo de la mano.
Siempre es una terraza con vistas al cielo,
es bailar borrachos en un piso compartido.
Quiero saborear el paso de los días,
quiero escribir París en tu mejilla,
quiero que el riesgo
se vuelva a apoderar de nuestros cuerpos,
mientras te hablo de volver a intentarlo,
mientras te digo, como siempre,
quédate.
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